PROTEGERSE. Ser responsable de mi propia salud.
El número de personas que viven con VIH-SIDA en Colombia ha aumentado de 25.000 en el año 2000 a 44.000 para 2005. Sobre la base de un gran subregistro se calcula que por cada persona infectada hay 7 más, es decir tendríamos una población de casi 308.000 personas que llevan el virus en su sangre. Esto lo aprendí en un Taller de VIH-SIDA que recibí de ONUSIDA, el programa conjunto de las Naciones Unidas para el VIH-SIDA.
Al ver las estadísticas, las mujeres son la población cuyo número de infectados ha aumentado más vertiginosamente. Mujeres madres, esposas, fieles, que por confianza, machismo, amor, ignorancia o lo que sea, no se han protegido en sus relaciones sexuales maritales y se han infectado siendo monógamas. Nuestra reacción común sería culpar a sus maridos y empezar con la cátedra moral acerca de la fidelidad y la promiscuidad; sin embargo, lo que en realidad debíamos aprender en ese taller, y lo que hoy quiero transmitirles, es que la responsabilidad de nuestra salud y nuestra sexualidad nos corresponde a todos y cada uno de nosotros de manera individual y personal.
Como padres el rol se complica, porque antes de prohibirle el desarrollo sexual a nuestros hijos, existe la necesidad de darles la mayor cantidad de información acertada y sin sesgo alguno, que no idealice asuntos como la virginidad o el matrimonio, sino que, de acuerdo con la realidad, les haga conocer los riesgos, las medidas de protección y les facilite el conocimiento de su propio cuerpo y el control sobre sus emociones.
De forma muy triste descubrí que es verdad, que aunque esas muchas mujeres hayan resultado contagiadas por sus maridos, ellas debían protegerse con algo muy simple, y que, con un poco de sensualidad, puede ser muy agradable: un condón. Era su decisión, uno no puede más que contar con las propias decisiones y no sobre las del otro. De igual forma, con los grandes cambios sociales que estamos viviendo, las mujeres cada vez más liberadas y con una sexualidad tan o más activa que la de los hombres, también significan un riesgo para los hombres que no se protegen.
Si bien es cierto que los tratamientos han avanzado, ésta es una terrible enfermedad; aunque no desarrolle síntomas, el portador del virus debe soportar fuertes tratamientos que generan molestos efectos secundarios. La única opción es prevenirlo. Las llamadas “conductas de riesgo” están ligadas al ideal moral y ético, la única forma real es manejar nuestra sexualidad con responsabilidad y usar preservativo, porque no es sólo un método anticonceptivo.
El VIH viaja en tejidos vivos donde hay células de defensa y sólo puede entrar a un tejido vivo donde hay células de defensa, sobrevive sólo 5 segundos en o sobre sustancias diferentes. Sólo viaja en la sangre o el semen y líquidos vaginales, no en la saliva, el sudor, las lágrimas o la piel.
Recordemos, cualquiera de nosotros es humano, cualquiera puede infectarse, cualquiera podría estar contagiado y no saberlo, si así fuera ¿quisieramos rechazo?. Es importante que nos informemos mejor sobre este tema.
Hay muchas cosas más al respecto, pero serán objeto de otro post o de sus preguntas.
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