Los lagartos y las oportunidades
jue'madre... este era un "draft" que tenía hace rato entre mi tintero digital. Es que este es un tema que me da vueltas y vueltas en la cabeza ¿por qué carajos a mí no me enseñaron la técnica esa de lagartear? a mí nadie me dijo nunca: dí esto, dí lo otro, vístete así, o invita a tal cosa, o quedate callada, o alza la mano... así como pa' que uno permanezca en el centro de "recordación" de alguien importante que luego venga y le tienda a uno la mano de puro bacán, o para que uno viva enredado en las fiestas del yé sé criollo y así, dandose baños de popularidad, termine siendo alguien en esta vida.
No, a mí me dijeron que hiciera las cosas bien, que fuera responsable, que nunca pasara por encima de nadie, que fuera cumplidora, que diera lo mejor de mí, que hiciera lo que mi corazón y mis principios me dictaran (¿será que esos dos, el corazón y los principios, son amigos?)que cuando uno es bueno y preparado y esas vainas bonitas, todo le llega por añadidura: los levantes, el trabajo, el ascenso, la platica, el reconocimiento, los amigos chéveres (los del yé sé) y todo eso...
Y claro, uno luego se queda viendo como los que le lloran al profe, al jefe, a los compañeros, los que tienen afán de protagonismo, los que quieren hablar siempre para confundir, los que se ofrecen pa' todo, los que prestan la casa para las fiestas, los que llevan a todo el mundo en el carro... los que compran ron pa' todo el mundo... los que a todos sonrien y quieren, y le llevan galletas a las secretarias (pero jamás trabajan, o estudian, se la pasan es hablando mierda... y sonriendo) esos terminan siendo los que toda puerta tienen abierta, los que obtienen las cosas que uno quería (pero va uno y les pregunta y no saben na'... simplemente creen saberlo todo)
¿¿será que una tiene talento, pero no es buena moza??
Dejando el plano de lo personal, eso de formar relaciones de interés con otros resulta siendo algo bueno para la vida de uno, pero uno cuando es así como muy autosuficiente y sólo forma lazos de amistad con aquellos con los que, por cosas de la vida, termina uno siendo amigo, se esfuerza mucho más en el trabajo de verdad...
porque igual lagartear requiere mucha energía y mucho encanto que no está en poder de cualquier mortal. Lo que me preocupa es que quedan los lagartos dirigiendo empresas y proyectos, sociedades y Estados sólo por esa virtud, frente a un séquito de asesores de bajo pérfil que hacen todo el trabajo, pero a quienes no les dan ni las gracias.
Ya quisiera yo tener ese "encanto" de encantador de serpientes y así ganarme las cosas con sonrisas y no con reportes, calificaciones, proyectos y demás... pero realmente creo en el valor del trabajo duro y de la honestidad personal ¿será que eso tiene su recompensa?
En todo caso... amanecerá y veremos dijo el ciego...

