Se le agradece nombrar a LA-Gatita-Del Arbol: Nogal
Y me siento en mi eterno silencio. Mirando a los ojos mis memorias, vienen imágenes una tras otra, repartidas en trozos, a mi mente, curioso, nunca son imágenes del presente, siempre del pasado, de un pasado que al mirarlo siempre tiene el velo del tiempo de lo que ya ha sucedido, de lo que se extraña, que se cree invaluable, irrepetible. Las miro a los ojos, las imágenes, esquivas se desvanecen pronto. Siempre estoy fuera de ellas, pues no es a mi a quien recuerdo, es a los otros. A ellos. Y camino las mismas calles, y siento el mismo vacío en lo profundo del estómago, y siento como me acerco a esos lugares que parecían de siempre y que ahora ya no hacen parte de mi vida. Todo cambia. Todo cambia. Y me aferro, con angustia a la orilla del recuerdo. Amarro mis manos, para tratar de verme allí, y sólo los veo a ellos. Y recuerdo que sonreía, abrazaba, hablaba y miraba. Recuerdo que suspiraba, y caminaba… y cocinaba y bebía y fumaba. Y la miro, lejana mi vida, en otros días, con otra luz, con otro sol con otra luna, con suelos de otros colores y muros de otros ladrillos, con otra compañía. Me constriño a ese recuerdo… y lo abrazo para no alejarlo, y el recuerdo igual se aleja. Entonces sentada en mi silencio, en esta soledad que me invade poco a poco, que no había querido sentir, que no me era permitido sentir desde hace tanto tiempo, respiro este aire que parece mucho… y no huelo nada, más que mi olor, y quisiera que vinieran otros olores, los de ellos a hacerme compañía a revolcar mi memoria, a enredarse entre mi pelo.

1 Comments:
Volviste, que bueno. ¿Donde andas?
Alejandro
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