Anticuario

Tuesday, July 31, 2007

No hay palabras

Hace tanto que no escribía, me duelen los dedos, el alma el corazón por no hacerlo, siento como se van acumulando una tras otras mis lágrimas en la punta de mis ojos. Hace tanto que no caminaba y veía lo bello del mundanal espacio que me rodea, los blancos y altos muros, la gente abrigada y sonriente. Esta adormecedora angustia de un escritor que no escribe, de un amante que no ama, de un alegre que está triste. Y brotan como siempre sin sentido mis palabras, llenas de lugares comunes, de repeticiones y sin riqueza, sin expresión, sin brillantez. Tan pobres mis palabras. Como si me liberaran de una cárcel los dedos pasan por encima de las letras, se mueven rápidamente cual caballos en carrera y llueven mis ojos. ¿Qué es crecer? Sentirse así en la nada de madrugada, vagar sin sentido por calles vacías donde todo extraño, donde los rostros son ajenos, donde los acentos no coinciden. Crecer es extrañarse de uno mismo, el punzón en el estómago, el túnel de la espera, siempre esperar lo que va a pasar mañana. Y saberse tan inerme y desvalido por no poder saber si de hecho habrá un mañana. Y amar… amar… amar… al amor mío.

Te tengo entre mis manos, entre mis dedos… estás aquí en mi silencio, estás aquí y no te veo. Quiero poder dejarme en ti, deshacerme en ti, en ti que eres los pies cálidos de la mañana, el beso de buenas noches, el abrazo que no acaba… están tus brazos aquí en mi espalda… dormirás, mientras yo sigo en mi desvelo… y te pienso y te cultivo en mi anhelo… recostarme en ti yo quiero sentir tus manos tocando mi pelo… estás lejos estás lejos y la ausencia… la ausencia… es como la hoja en blanco que no lleno.

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